Cardenal Mendoza
Yo, Pedro González de Mendoza
Cardenal de España, febrero del Año del Señor de 1490
Nací en 1428, en la noble ciudad de Guadalajara, cuna de la Casa de Mendoza, donde aprendí desde niño que el deber, la lealtad y la palabra dada sostienen a un reino más que cualquier espada. Desde mi juventud he servido a Castilla, y más tarde he caminado junto a quienes hoy gobiernan estos reinos: la reina Isabel (1451) y el rey Fernando (1452).
Desde la unión de sus coronas en su matrimonio de 1469 —y fortalecida aún más desde 1479, cuando nuestro rey Fernando heredó la Corona de Aragón— ambos reinos avanzan al fin bajo un mismo propósito, firmes y decididos en la gran empresa de Granada.
Hoy me encuentro viajando entre Guadalajara y las tierras ya ganadas en la frontera granadina, donde Baza, Guadix y Almería se han rendido hace apenas unas semanas, y donde cada decisión que tomamos mira ya hacia la gran ciudad de Granada, cuyo destino se acerca inexorablemente.
Estas victorias recientes no son un cierre: son un umbral.
Porque, tras estos triunfos, se avecinan decisiones de gran calado: las villas recién conquistadas están a punto de reorganizarse, nuevas mercedes se están discutiendo en la corte, y un señorío aún no proclamado comienza a tomar forma en estas montañas… lo que un día será el Marquesado del Cenete.
Sé que mi casa tendrá parte en ese propósito. Y sé también que, cuando llegue el momento, mi hijo Rodrigo —valiente, impetuoso y destinado a grandes empresas— tomará el relevo y dará forma a esta historia que apenas comienza.
Por ahora solo puedo deciros que permaneced atentos.
En breve, desde esta página vuestra —y a la que me sumo desde mi propio tiempo— comenzaré a revelaros cómo se organizarán las tierras recién conquistadas, cómo se fraguarán las decisiones de la corte y cómo se levantará la semilla de lo que un día, muy pronto, será el Marquesado del Cenete.
Un saludo a todos en vuestra era.
Se avecinan novedades… y muchas gestiones que cambiarán para siempre estas tierras.
